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Tratado de Psicología Revolucionaria. Un estudio (Capítulo XXI: ?Observación de Sí Mismo?)



Estimados hermanos:
¡PAZ INVERENCIAL!
Nos permitimos remitir, dentro del análisis y estudio de la obra del Maestro Samael ?Tratado de Psicología Revolucionaria?, el artículo sobre el Capítulo XXI: ?Observación de Sí Mismo?.
¡Que la paz sea con todos ustedes!
 
CAPÍTULO XXI: Observación de Sí Mismo
RESUMEN DE LA EXPOSICIÓN DEL MAESTRO SAMAEL
?La Auto-Observación íntima de sí mismo es un medio práctico para lograr una transformación radical.?
?Conocer y observar son diferentes. Muchos confunden la observación de sí, con el conocer. Se conoce que estamos sentados en una silla en una sala, mas esto no significa que estemos observando la silla.?
?La observación de sí que es un ciento por ciento activa, es un medio de cambio de sí, mientras el conocer, que es pasivo, no lo es.?
?Ciertamente conocer no es un acto de atención. La atención dirigida hacia dentro de uno mismo, hacia lo que está sucediendo en nuestro interior, sí es algo positivo, activo...?
?En el caso de una persona a quien se tiene antipatía así porque sí, porque nos viene en gana y muchas veces sin motivo alguno, uno advierte la multitud de pensamientos que se acumulan en la mente, el grupo de voces que hablan y gritan desordenadamente dentro de uno mismo, lo que están diciendo, las emociones desagradables que surgen en nuestro interior, el sabor desagradable que todo esto deja en nuestra psiquis, etc., etc., etc.?
?Todo esto nos hace comprender que el conocer es algo completamente pasivo y mecánico, en contraste evidente con la observación de sí que es un acto consciente.?
?Pensar y observar resultan también muy diferentes. Cualquier sujeto puede darse el lujo de pensar sobre sí mismo todo lo que quiera, pero esto no quiere decir que se esté observando realmente.?
ASPECTOS PRÁCTICOS
Señala el Maestro la conveniencia de meditar, en el instante de transición entre el estado de vigilia y el de sueño, pues resulta un momento especialmente propicio para percibir, en la mente, las voces, de los yoes, que hablan alborotadamente. En ese instante, estando atentos, se descubre con facilidad a los agregados, cuando rompen su conexión con los distintos centros de nuestra máquina orgánica para sumergirse en el mundo molecular.
Cuando se practica la autobservación, en ese momento, como también en otros, se advierte dentro de sí todo el encadenamiento abigarrado de pensamientos, deseos, emociones, etc. En ese momento, la mente no puede engañar tan fácilmente con sus falsos pensamientos.
Debe tenerse presente que la atención procede del observador y los pensamientos y las emociones pertenecen a lo observado.
Descubiertos los yoes en acción, se observa en forma sencilla y manifiesta el sometimiento consecuente de vivir bajo los dictados de una voluntad ajena. Se comprende asombrosamente que alguien intruso ha secuestrado cierto porcentaje de Conciencia. La rigurosa autobservación consciente produce un enorme remordimiento y un sincero arrepentimiento de haber creado y fortificado esos agregados.
También el Maestro llama nuestra atención sobre algo más profundo: la diferencia existente entre conocer y observar, por una parte, y entre pensar y observar, por otra.
Conocer se limita a percatarse, en mayor o menor medida, de determinadas sensaciones, sentimientos etc.; es decir, de adquirir determinadas nociones de ciertos efectos que se manifiestan en nosotros. Presenta un carácter eminentemente pasivo y su expresión es mecánica. Por el contrario, la observación es un esfuerzo lúcido de atención interior para percatarse conscientemente de algo y, además de los efectos, percibir también sus causas. Su ejecución ha de llevarse a cabo activa y conscientemente.
Pensar es otro acto mecánico, y también subjetivo, de carácter más o menos fantasioso, dependiendo del yo que, en esos momentos, controle la máquina humana. La formación de ideas y pensamientos surge en forma asociativa, aunque totalmente anárquica, como producto característico de la falta de organización psicológica. Resulta, por tanto, un acto contrario al pensar psicológico, sólo posible cuando alguien se observa a sí mismo.
El pensar psicológicamente consiste en conocer la verdad, o en dirigirse por el camino que conduce a ella. Cuando conocemos las cosas como son en sí, alcanzamos la Verdad. De otro modo, caemos en el error.
De nada nos sirve discurrir sutil o profundamente, si el pensamiento no está conforme con la realidad. Por ejemplo, un sencillo labrador, profundo conocedor de la naturaleza de su profesión, pensará sobre ella mejor que un presuntuoso filósofo que, bajo altisonantes palabras y vanidosos conceptos, pretenda dictar lecciones sobre lo que no entiende.
Por tanto, se comprende que el arte de pensar psicológicamente no interesa solamente a los filósofos, sino también a todas las gentes, incluso para las cuestiones más sencillas. La capacidad de pensar psicológicamente resulta similar a la luz. Si falta ésta, surgen las tinieblas y se debe caminar a tientas. Por este motivo, resulta necesario crear esa facultad y, posteriormente, no permitir que se apague, volviéndose obtusa y atrofiada.
Señala el Maestro Samael que todas las personas contamos con un concreto criterio y determinadas normas rígidas según las cuales reaccionamos incesantemente. Al vivir hipnotizados, nunca se percibe, pues ni siquiera se plantea la posibilidad de equivocación, pues nadie, entre la multitud, sospecha el embotellamiento intelectivo en que se encuentra. La propia forma de pensar, juzgada como la más correcta, mantiene al humanoide en el engaño. Por ello, insiste Samael en que se necesita cambiar la forma de pensar, pues, de lo contrario, se marchará por el camino del error.
Actualmente, la mente humana está degenerada a causa del concepto. Todo concepto emitido es el resultado de algo anterior que, o nos han dicho, o hemos estudiado. El auto-concepto se basa en la experiencia y en la propia forma de pensar que, como se ha señalado, nace ya en origen equivocado.
Si se pretende cambiar, se debe corregir los hábitos mentales, o sea, la forma de pensar. Cuando alguien cambia de verdad, origina cambios interiores. Pero, en realidad, sólo se puede pensar en cambiar interiormente, si se cambia la actual forma de pensar. En palabras del Maestro Samael:
 ?Querer  enganchar ?el carro? de la Enseñanza Gnóstica a nuestro viejo ?carro?, todo dañado por el tiempo, lleno de basuras e inmundicias, es engañarnos a sí mismos.?
La dificultad en practicar la observación y el pensar psicológico presenta una causa clara: la huida de sí mismo, funesta inclinación que manifiesta el humanoide. Nada se estudia menos que lo que tenemos más inmediato, aunque sea lo que más interesa. La generalidad de los hombres desciende al sepulcro no sólo sin haberse conocido a sí mismos sino, además, sin haberlo intentado.
Se cuenta de Pascal que, habiéndose dedicado con gran ahínco a las matemáticas y a las ciencias naturales, se cansó de dicho estudio a causa de hallar escasas personas con quienes conversar sobre el objeto de sus estudios. Deseoso de encontrar una materia que no tuviera este inconveniente, se dedicó al estudio del hombre. Pero, pronto se percató, por experiencia, que los que se ocupaban en estudiar al hombre eran todavía más contados que los aficionados a las matemáticas.
Si el hombre no fija nunca su mirada en su interior, si obra según le impelen los egos, sin cuidarse de averiguar de dónde nace el impulso, para él llegan a ser lo mismo el dictamen del entendimiento y el propio agregado. He ahí la razón psicológica de sentirse uno e individual.
El hombre exterior invariablemente conoce la verdad de un modo imperfecto. Dicho desacierto se manifiesta por tres causas, generadas por él mismo: por una observación incompleta; por añadir alguna propiedad inexistente; y por modificar el objeto.
Sólo la Conciencia Objetiva puede ver con claridad y exactitud, abarcando el objeto entero, en sus justos términos, con todas sus características, pero sin añadir nada por su cuenta.
La conversación y los escritos autoría de hombres titulares de ese privilegio se distinguen por su claridad, precisión y exactitud.  Recordemos que Samael es el Maestro de la Síntesis y que, en más de una ocasión, Él se definió como ?matemático en la investigación y exigente en la expresión.?
Nos permitimos sugerir, para el ejercicio, de quien así lo estime conveniente, una práctica de meditación en la que se estudie el caso que se produce ante una persona a quien tenemos antipatía. Este caprichoso y absurdo fenómeno no resulta producto de ninguna razón concreta ni objetiva, sino que se fundamenta en la actuación de diversos egos que, caprichosa e injustificadamente, maltratan en forma cruel, al prójimo.
Podemos comprobar el poso desagradable que dicha situación deja en nuestro interior y, por el contrario, el sabor gratificante que, considerada en forma caritativa y consciente, emerge inconfundiblemente de la adecuada observación por parte de nuestra Conciencia.
 
 
 
 
Fragmento del estudio Tratado de Psicología Revolucionaria
(http://es.geocities.com/tibigratias/tpr.zip)
 


?Los peligros más graves para el estudiante son los Médium del espiritismo, los falsos profetas y profetisas y las tentaciones sexuales..?(V.M. Samael Aun Weor).



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